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DEPORTIVO

BIGA PROFESSIONAL PROGRAM

Una decisión perfecta para la capacitación de Alto Rendimiento
Chema Iturmendi
Carlos Marin
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Barcelona International Golf Academy se encuentra entre las cinco academias más preparadas del mundo.
 
Para facilitar el desarrollo deportivo total, ofrecemos entrenamiento de alto rendimiento al alumno, desarrollado y validado a lo largo de muchos años cuyo objetivo es ayudarle a alcanzar su pleno potencial en el deporte y en la vida. El programa de campo de la BIG Academy desarrolla golfistas que pueden competir en cualquier lugar del mundo.

Nuestra metodología se apoya en la perfecta integración de enriquecimiento académico, el entrenamiento deportivo, el desarrollo del carácter y la responsabilidad social. 

 

Apoyamos la maduración de nuestros estudiantes mediante la incorporación de los rasgos necesarios para alcanzar cualquier meta o superar los desafíos de la vida. 

 

Este enfoque evolucionado de la educación, dará lugar a miles de deportistas que se graduarán en BIG ACADEMY con la mejor preparación y adultos jóvenes más maduros, listos para lograr cualquier cosa que quieran con sana ambición y honestidad.

CÓMO APRENDE UN JOVEN JUGADOR 

 

Los jugadores jóvenes desean avanzar y anhelan probarse frente a otros. Para motivarlos de manera satisfactoria el entrenador necesita tener en cuenta los siguientes factores:

Debe estar interesado. El jugador que no tiene interés tiene una mente cerrada y si no logra cambiarlo, es una receta para el desastre.

Directores Técnicos BIG Academy

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Debe estar entusiasmado, desear involucrarse y participar.  Uno debe sospechar de un jugador joven que carece de entusiasmo. Merece la pena recordar que la gente entusiasta quiere hacer más, no menos. Debe tener buenos ejemplos y un propósito firme de asumir los valores correctos. Es importante poder ver a buenos jugadores jugando un partido, o en un vídeo. Los valores se establecen cuando observamos cómo actúan los buenos jugadores. Debemos añadir que estos valores no sólo son valores de actuación en el juego sino también de comportamiento. Las actitudes y los hábitos se forman cuando observan lo que hacen otros, en particular aquellos a los que admiran. Por ello no se puede sobrestimar la responsabilidad que tienen los jugadores destacados, así como los entrenadores, en establecer valores para los jugadores jóvenes. Al aprovechar estos métodos de aprendizaje, los entrenadores pueden provocar un cambio para mejor, en la actitud y en las costumbres.

Aprenderá con la práctica adecuada y con su repetición. Es más importante la calidad de la práctica que su frecuencia. Sin embargo, una vez se tiene calidad, los resultados serán mejores cuanto mayor sea el tiempo que dediquemos a la práctica.

Aprenderá si conoce los resultados. Cuanto mayor sea el progreso de un jugador, mayor será la motivación que tenga para practicar. Es como tomar un medicamento, no siempre nos gusta, pero es evidente que tomarlo nos va a mejorar y continuamos tomándolo. La práctica adecuada implica poner unas metas para estos jugadores de manera que se pueda medir su progreso. Esta es una tarea que pertenece totalmente al profesor.

Aprenderá al ser desafiado. El progreso supone un proceso continuo para llegar a alcanzar aquello que está fuera de nuestro alcance. El progreso no se alcanza trabajando constantemente dentro de nuestros límites, uno no logrará subir más arriba si mira abajo. Los jugadores conseguirán progresar si se les asigna tareas más difíciles cada vez y jugando con y contra jugadores mejores, con la condición de que la tarea no sea demasiado difícil y los jugadores contrarios no sean demasiado buenos. Los entrenadores deben establecer estos desafíos cuidadosamente para los jugadores jóvenes teniendo en cuenta la probabilidad de éxito.

Aprenderá con fe. Al final, un hombre no conseguirá más de lo que cree que es posible. La pregunta es: ¿qué es posible? Muchos de nosotros subestimamos lo que podemos conseguir. A la vez, a muchos de nosotros nos inspira la esperanza, aunque muchas esperanzas no tengan una base real. Los entrenadores deben inspirar y animar a los jugadores a esforzarse para que puedan mejorar sus expectativas y puedan conseguir sus objetivos.